Oct 19, 2021 Last Updated 7:03 AM, Oct 19, 2021

2 Tema - La consolación en el Nuevo Testamento

Categoria: Missione Oggi
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LA CONSOLACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO

Recuperar el aliento  

El término hebreo para consolar-consolación proviene de la raíz nhm, que significa en primer lugar respirar profundamente, gemir y, en sentido causal, “hacer respirar”, hacer recuperar el aliento en una situación de dolor, de miedo (como en el caso de los hermanos de José, aterrorizados ante su presencia, Gén 50,21). Consolar es ayudar a una persona deprimida, maltratada, rota hasta el punto de no ser capaz de recuperar el aliento, a respirar nuevamente. La etimología hebrea hace hincapié en este aspecto físico-psicológico de la consolación: volver a respirar, sentir alivio. Los términos griegos parakaleo, paraklesis subrayan más bien la acepción de alentar, exhortar, sostener, confortar a los que sufren. La animación y la exhortación nos hacen sentir, efectivamente, la solidaridad, nos ayudan a vencer la soledad, nos confortan, nos consuelan.

 Visión de conjunto

La consolación es anunciada por los profetas como una característica de la era mesiánica (Is 40,1) y debía ser traída por el Mesías (Lc 2,25). Consiste esencialmente en el final de la prueba y el comienzo de una era de paz y alegría (Is 40,1s; Mt 5,5).

 Pero según el NT, el mundo nuevo existe ya en el mundo antiguo, y el cristiano, unido a Cristo, es consolado justamente en el momento más duro de su sufrimiento (2 Cor 1,4-7; 7,4 y Col 1,24). Esta consolación no se recibe pasivamente; es simultáneamente alivio, animación, exhortación (conceptos expresados por una sola palabra griega, paraklesis). La única fuente de la consolación es Dios (2 Cor 1,3.4) por medio de Cristo (2 Cor 1,5) y de su Espíritu (He 9,31), y el cristiano debe comunicarla (2 Cor 1,4.6; 1 Tes 4,18). Entre otras causas de consolación el NT cita el progreso de la vida cristiana (2 Cor 7, 4.6), la conversión (2 Cor 7,13), la Escritura (Rom 15,4). La consolación es fuente de esperanza (Rom 15,4). Los ricos tienen su consolación en la tierra (Lc 6,24), mientras que Lázaro, el mendigo, es consolado en el seno di Abraham (Lc 16,25).

 [Nota: tomo esta síntesis del comentario en nota de la Biblia de Jerusalén a 2 Cor 1,3. A medida que me adentro en su lectura, me convenzo y entusiasmo cada vez más de la riqueza de las notas, tanto las temáticas como las que figuran al margen de dicha Biblia de Jerusalén y de la TOB. Se trata de auténticas minas de información bíblica, teológica y espiritual, siempre que se tenga la paciencia de leer los textos bíblicos a los que se refieren].

 Algunos aspectos de consolación

El Paráclito

En el Evangelio de Juan el término “consolador” se aplica especialmente al Espíritu Santo, llamado “paráclito, defensor, abogado”. El término está tomado del lenguaje jurídico y designa a alguien que se pone de parte del acusado para ayudarle a defenderse, y ésta es sin duda una función de consolación, de apoyo (Jn 14, 16-17. 26; 15,26; 16,7). Si se piensa en las inmensas dificultades a las que debían hacer frente los primeros discípulos al dar testimonio de Jesús en un mundo hostil (Juan representa esa lucha con la figura de un proceso judicial), se comprende que solamente apoyados por este “abogado” divino pudieran sobrevivir. La asistencia del Espíritu se expresa en la comprensión de la verdad (16,13) y en dar testimonio de Jesús (15,27). En 1 Jn 2,1 se usa, en cambio, el término “paráclito” aplicado a Jesús. 

Consolación - tribulación (2 Cor 1, 3-7)

Este texto nos resulta familiar porque constituye la segunda lectura de la fiesta de la Consolata. Los términos consolar-consolación aparecen diez veces en cinco versículos. Pablo juega con la oposición consolación-tribulación (las pruebas, las persecuciones, las tentaciones del apostolado y la tribulación son los dolores del parto, la tribulación de la era escatológica). No hay vida cristiana y apostólica sin sufrimiento, que es estar asociados a la pasión de Jesús. La solidaridad con la pasión es garantía de la participación en la victoria. El apóstol puede soportar las tribulaciones y consolar a los otros porque él  es confortado, sostenido y consolado por Cristo.

1 Tesalonicenses – carta de consolación

La primera  carta a los Tesalonicenses es, cronológicamente, la primera de las que escribió san Pablo y que han llegado hasta nosotros. Puede ser considerada en su totalidad una carta de consolación. Pablo tuvo que dejar prematuramente la recién nacida comunidad de Tesalónica (He 17,1-10) y estaba preocupado –él que se sentía madre (1,7) y padre (1,11) de aquella comunidad– porque temía que las tribulaciones la hicieran sucumbir. Y es entonces cuando envía desde Atenas a Timoteo a confortar (3,7) a la comunidad y tener noticias de ella. Cuando Timoteo alcanza a Pablo en Corinto llevando buenas noticias de la iglesia de Tesalónica, Pablo se siente aliviado (3,11). El tema de la consolación recorre toda la carta. Pablo, preocupado, trata de consolar y apoyar a la joven comunidad enviándoles a Timoteo. Los tesalonicenses son motivo de consolación para Pablo por su perseverancia en la fe.

(Propongo leer el capítulo tercero para disfrutar de las relaciones de afecto entre Pablo y los tesalonicenses y la consolación mutua). 

En 1 Tes 4,3-18 la catequesis sobre la suerte de los difuntos es una consolación (4,18) que supera a la desolación (4,13) de quien no tiene esperanza. Este es el motivo de que Pablo pueda concluir diciendo: “consolaos mutuamente con estas palabras”. El misionero es agente de consolación cuando anuncia el kerigma de la fe y de la esperanza cristiana.

Bernabé, hombre de la consolación

Los apóstoles asignan un nombre nuevo al chipriota José: “Bernabé, que significa hijo de la consolación, alguien que  infunde ánimos” (He 4,36). Aunque esta etimología sea algo extraña e incierta, el nombre describe muy bien a este hombre de la primera generación cristiana, según la fotografía que de él hacen los Hechos.

Bernabé aparece en escena en el momento de poner a disposición de la comunidad lo conseguido por la venta de un campo (Hechos 4,36-37). Es él quien introduce a Saulo en la comunidad de Jerusalén (9,27). Cuando inesperadamente llega a Jerusalén la noticia de que ha nacido una comunidad cristiana en Alejandría entre los paganos, es a Bernabé a quien se le invita a darse cuenta de lo que está sucediendo (11, 22), y él, hombre abierto y capaz de proyectos, “anima” a la joven comunidad a proseguir y seguidamente lleva a cabo quizá la acción más importante de su vida: va a Tarso en busca de Saulo (que se había aislado un poco de los demás) y le acompaña a Antioquía. En esta comunidad Saulo hará su año de preparación o “stage” misionera antes de comenzar sus grandes viajes misioneros (11,25-26).

Compañero de Pablo en el primero de esos viajes (He 13-14), Bernabé será testimonio con él de la fe de los paganos en el concilio de Jerusalén (15,2.12). La última aparición de Bernabé en los Hechos es su litigio con Pablo a  causa de Marcos (15,37-39). El hombre que anima siempre quiere dar al joven Marcos una segunda oportunidad se juega su amistad con Pablo en defensa de este principio-estilo de vida que le caracteriza.

Hombre capaz de desprenderse de sus bienes, totalmente al servicio de la comunidad, atento a los demás, especialmente los abandonados a su suerte, Bernabé sabe ver en los otros los gérmenes del bien y animar su iniciativa. Hombre, asimismo, equilibrado y siempre en busca del entendimiento, no retrocederá cuando se trate de ofrecer una segunda oportunidad a Marcos. ¿Pueden todos estos detalles perfilar un estilo de misionero de la consolación?

Para la reflexión

- Reflexionando sobre Bernabé, hombre de la consolación y de la animación de los demás, ¿cuáles son los aspectos que pueden inspirar mi vida misionera hoy?

- Consolación-tribulación (2 Cor 1,3-7): ¿Cuál es el fundamento de la consolación en medio de las tribulaciones de la misión? 

- Consolación-exhortación: ¿Estoy convencido de que infundir ánimos y ofrecer apoyo y estima son parte importante de mi estilo de vida con la comunidad?

- Consolación-evangelización: ¿Son para mí fuente de consolación el anuncio y el testimonio del Evangelio? 

- Consolador-abogado: En mi compromiso de promoción de la justicia, ¿experimento la fuerza y la consolación que provienen del Espíritu?

P. Mario Barbero


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